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Descubre por qué no debes saltarte el desayuno y cómo elegir opciones saludables que mejoran tu energía, glucosa, animo y concentración.
Todos hemos pasado por esto: llega la prisa matutina, quizá ni siquiera tengas hambre todavía y, de repente, es la hora de comer y te das cuenta de que no has desayunado. Pero saltarse la primera comida del día puede ser perjudicial para la salud y generar un efecto dominó.
Dependiendo de cuáles sean tus objetivos y hábitos personales en materia de salud, el impacto de omitir el desayuno puede variar. Sin embargo, en la mayoría de los casos, saltarse el desayuno supone riesgos potenciales para tus niveles de energía, tu estado de ánimo, tu concentración y mucho más.
El desayuno sienta las bases para el combustible de todo el día. Como sugiere el término, el desayuno «rompe» el «ayuno» que tu cuerpo soporta de forma natural durante la noche. Lo que elijas comer o no comer puede afectar a todo tu día y, con el tiempo, a tu salud en general.
“Si no desayunas o esperas hasta la hora de comer para alimentarte, tu dieta presenta un déficit nutricional porque has empezado el día un poco tarde”, afirma el Dr. Óscar Quintero, director Médico en Abbott.
Esa deficiencia nutricional puede afectar tu energía y estado de ánimo, ya que a menudo va acompañada de cambios extremos en los niveles de glucosa. La glucosa, que quizás conozcas como azúcar en sangre, es el resultado de la descomposición de los carbohidratos por parte del organismo, te proporciona energía y es esencial para el funcionamiento del cerebro y el cuerpo.
Además, saltarse el desayuno puede afectar el ritmo circadiano, que está relacionado con la calidad del sueño, tener un impacto en tu salud cardiovascular y asociarse a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas según datos recopilados por la revista American Journal of Cardiology3 y los NIH4.
Si, por el contrario, decides desayunar, especialmente un desayuno rico en proteínas puede ayudarte a controlar los antojos, equilibrar tus niveles de glucosa, reducir la confusión mental y activar tu metabolismo para el resto del día.

Una vez más, cuando te saltas el desayuno, estás perdiendo la oportunidad de nutrir tu mente y tu cuerpo, pero esto solo es cierto si tu desayuno es saludable.
«Si piensas: ‘Me encanta desayunar una docena de donas. ¿Debería dejar de hacerlo?». Entonces mi respuesta sería: «sí», explica el Dr. Quintero. “El desayuno está muy relacionado con el resto de tu dieta y con lo que eliges comer”.
La mayoría de las opciones más populares suelen tener un alto contenido en carbohidratos y azúcar. Considera que los alimentos azucarados se queman rápidamente y provocan una caída repentina de energía, algo que no te conviene.
Desde el punto de vista de la glucosa, durante la noche el nivel de glucosa se mantiene estable, por lo que lo primero que ingerimos al despertar influye directamente en nuestro índice glucémico a lo largo del día. Por eso, es recomendable iniciar la mañana con alimentos ricos en proteínas, grasas saludables y fibra; una opción ideal puede ser un omelette con verduras frescas.
“La fibra, los nutrientes y las vitaminas ralentizan la digestión, proporcionando energía constante para afrontar el día”, afirma el Dr. Quintero. “Las proteínas te ayudarán a sentirte saciado durante más tiempo, evitando el antojo de «picar» a media mañana y quizá te ayuden a elegir mejor qué comer al mediodía”.

“No tiene que ser una receta gourmet; solo debe cumplir con lo esencial”, explica el Dr. Quintero. “Un desayuno sencillo, nutritivo y bien elegido puede marcar una gran diferencia en tu energía, concentración y salud a lo largo del día.”