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Disfruta Semana Santa en Colima: playas de Manzanillo, feria en Comala, Ruta de la Sal y volcan de Fuego. Cultura, gastronomía y naturaleza.
La Semana Santa se acerca y Colima se prepara para recibir a quienes buscan más que vacaciones: una oportunidad de vivir, explorar y conectar. Este estado del Pacífico mexicano espera la llegada de más de 90 mil visitantes, generando una derrama económica superior a 330 millones de pesos y una ocupación hotelera promedio del 60%, cifras que reflejan la confianza de los turistas en su oferta diversa y segura.

Imagina despertar en Manzanillo, con el sol acariciando la arena dorada y el sonido de las olas rompiendo suavemente en la costa. Este municipio, conocido como “La Puerta del Pacífico”, espera recibir más de 64 mil visitantes y alcanzar una ocupación hotelera promedio del 70.05%, convirtiéndose en el epicentro de la Semana Santa en Colima.
Durante la mañana, puedes recorrer playas como La Boquita o La Audiencia, donde surfistas se deslizan sobre las olas mientras otros disfrutan de un relajante baño de sol. Para los amantes de la naturaleza, la costa de Manzanillo es solo el inicio: un sendero por el Cerro del Toro o el Mirador de Juluapan ofrece vistas que combinan el mar y la montaña, un recordatorio de la biodiversidad que caracteriza al estado.
Si te inclinas por la gastronomía, probar un ceviche Colimote o un pescado zarandeado junto al mar se convierte en un ritual que conecta sabores, historia y comunidad. La tuba y otras bebidas tradicionales completan la experiencia, haciendo de cada desayuno o comida una celebración local.


Al mediodía, un viaje al Pueblo Mágico de Comala te lleva a la feria más esperada de la temporada: la Feria del Pan, Ponche y Café. Con más de 150 expositores y 50 grupos culturales, este festival, que tiene más de 20 años de tradición, combina sabores, música, danza y arte local.
El ponche artesanal, en variantes de arándano, guayabilla o tamarindo, se sirve junto a panes tradicionales como picores y conchas, elaborados con recetas heredadas de generaciones. El café de altura cultivado en suelos volcánicos, recolectado artesanalmente y cultivado bajo sombra, ofrece un aroma que acompaña la visita a los museos y plazas del pueblo.
Mientras recorres el jardín principal, la coronación de la reina de la feria y las presentaciones de ballet folclórico te recuerdan que la Semana Santa en Colima no es solo un momento de descanso, sino una celebración de identidad y cultura.

Por la tarde, sumérgete en la Ruta de la Sal, una experiencia que combina historia, educación y participación. Los visitantes aprenden sobre la producción tradicional de sal, recorren lagunas y manglares, y participan en actividades como “Vive la pizca” o “Mi primer costalito”, donde elaboran recuerdos artesanales que los conectan con la tradición local. Incluso se puede disfrutar de un desayuno regional que refuerza la identidad gastronómica y cultural de Colima.
Esta ruta demuestra que viajar puede ser más que observar; es aprender, tocar, probar y sentir.

Al caer la tarde, el Volcán de Fuego de Colima se impone en el horizonte. Con una altitud de 3 mil 860 metros sobre el nivel del mar y más de 40 erupciones registradas desde 1576, su presencia es un recordatorio de la fuerza de la naturaleza. Desde 2005, con columnas eruptivas que alcanzaron hasta 9 km, hasta los eventos de 2015 que obligaron a evacuar zonas cercanas, el volcán es una lección de respeto y admiración.
Contemplar el volcán y sus alrededores permite cerrar el día con una sensación de asombro, conectando con la grandeza del estado y su entorno natural.
Colima no se limita a Manzanillo y Comala. Sus diez municipios –Armería, Colima, Comala, Coquimatlán, Cuauhtémoc, Ixtlahuacán, Manzanillo, Minatitlán, Tecomán y Villa de Álvarez– ofrecen experiencias diversas: senderismo, liberación de tortugas, exploración de museos y festivales locales, sin olvidar la gastronomía que incluye tatemado, sopitos y cuachala. Cada rincón invita a vivir, descubrir y conectar con la cultura local.
Con una oferta segura, diversa y culturalmente rica, Colima demuestra que viajar también es vivir intensamente cada instante.