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NIQ anticipa que el Mundial 2026 impulsará el streaming, transformará el consumo y abrirá nuevas oportunidades para marcas en México.
El Mundial 2026 no solo será uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, también tendrá un impacto significativo en los hábitos de consumo, las audiencias y las estrategias de marketing en México y América Latina. De acuerdo con un análisis de NielsenIQ (NIQ), firma especializada en inteligencia del consumidor, el torneo estará marcado por la consolidación del streaming, una mayor fragmentación de las audiencias, consumidores más sensibles al precio y nuevas preferencias impulsadas por la Generación Z.
La audiencia del futbol continúa expandiéndose en América Latina y el continente americano. Datos analizados por NIQ muestran que durante el Mundial de 2022 los aficionados consumieron 8.3% más horas de cobertura en comparación con la edición de 2018, alcanzando un total de 9.83 mil millones de horas en televisión lineal y 1.45 mil millones de horas en plataformas de streaming.
Este crecimiento refleja una transformación en la forma de consumir contenidos deportivos. Mientras la televisión abierta y de paga mantiene una presencia relevante, las plataformas digitales han ganado terreno y compiten cada vez más por la atención de los espectadores.
México ocupa un lugar destacado entre las mayores audiencias futbolísticas del mundo. En la edición de 2022, el país registró 85 millones de espectadores en televisión lineal y 83 millones a través de servicios de streaming, cifras que lo ubicaron en el octavo lugar a nivel global.
En América Latina, únicamente Brasil superó esos números, con 168 millones de espectadores en televisión lineal y 145 millones en plataformas digitales. Argentina, por su parte, registró una audiencia de 35 millones de espectadores en televisión.
Además del tamaño de la audiencia, el calendario del Mundial 2026 podría favorecer el seguimiento del torneo en la región. Según estimaciones retomadas por NIQ, entre el 88% y el 96% de los partidos se disputarán durante la tarde y la noche en los principales mercados latinoamericanos, coincidiendo con horarios de reunión social y entretenimiento.
La relevancia de este fenómeno también radica en la convergencia entre televisión y plataformas digitales. Para Benjamín Calderón, líder de Customer Success de NIQ México, la forma en que las audiencias consumen los grandes eventos deportivos ha evolucionado hacia una convivencia cada vez más equilibrada entre ambos formatos.
El interés de los espectadores suele intensificarse en las fases decisivas del torneo. Durante el Mundial de 2022, la fase de grupos registró un promedio de 148 millones de dispositivos activos por partido. La cifra aumentó a 199 millones en octavos de final, 268 millones en cuartos de final y 317 millones en semifinales.
La final alcanzó un récord de 571 millones de dispositivos activos, consolidándose como uno de los eventos deportivos con mayor seguimiento a nivel global.
Aunque el entusiasmo por el torneo es elevado, el contexto económico presenta desafíos para el gasto de los hogares.
De acuerdo con datos recopilados por NIQ, si bien los ingresos reales han mostrado mejoras respecto a 2022, otros compromisos financieros compiten por una mayor proporción del presupuesto familiar. El pago de deudas, el incremento en los costos de alimentos y los gastos relacionados con la salud figuran entre las principales presiones para los consumidores.
Esta situación también se refleja en el desempeño de las categorías de consumo masivo en México. Mientras durante el tercer trimestre de 2022 el volumen de ventas del sector mostraba un crecimiento de 3%, para el cierre de 2025 la variación se ubicó cerca de -2%.
Sin embargo, la organización del Mundial 2026 podría generar efectos positivos en la actividad económica del país, particularmente en sectores vinculados al turismo, el comercio y los servicios.
Los eventos deportivos suelen generar aumentos temporales en el consumo de determinadas categorías. De acuerdo con el análisis de NIQ, los productos asociados a reuniones y celebraciones registran incrementos promedio de 13% en volumen de ventas durante las semanas en las que se disputan encuentros de alta relevancia.
Un antecedente reciente fue la final del torneo Apertura 2025 en México, donde varias categorías mostraron crecimientos respecto a su promedio trimestral:
En contraste, categorías relacionadas con el cuidado personal, la limpieza del hogar y algunos alimentos para el desayuno suelen registrar una menor rotación durante este tipo de eventos.
Los grandes torneos deportivos continúan siendo plataformas relevantes para las marcas. Datos compartidos por NIQ muestran que durante la Copa América 2024 más de la mitad de las marcas patrocinadoras lograron incrementar su participación de mercado dentro de sus respectivas categorías.
Los resultados también reflejaron mejoras en indicadores de ventas y volumen para una parte importante de las empresas vinculadas al evento, evidenciando el impacto comercial que pueden tener este tipo de competencias.
De cara al Mundial 2026, la influencia de la Generación Z será uno de los factores que moldearán las decisiones de compra.
Entre las tendencias más visibles destaca una menor preferencia por el consumo de alcohol, lo que ha impulsado el crecimiento de alternativas y categorías emergentes. Al mismo tiempo, se observa una mayor demanda por productos premium en categorías como cerveza, jugos, panes, quesos y galletas.
También ganan terreno las opciones asociadas al bienestar y la salud, especialmente productos libres de azúcar, alcohol, gluten o conservadores, así como versiones reducidas en calorías y grasas.
Las presiones económicas han dado lugar a consumidores más cuidadosos en sus decisiones de compra. El precio, las promociones y el rendimiento de los productos tienen un peso cada vez mayor en la elección de marcas y canales de venta.
En este contexto, formatos familiares, empaques de mayor tamaño, envases retornables y opciones de menor desembolso podrían ganar relevancia durante el torneo.
Los cambios en los hábitos de consumo, la evolución de las audiencias y la creciente búsqueda de valor por parte de los consumidores perfilan un escenario distinto al de ediciones anteriores. A medida que se acerca el Mundial 2026, el evento aparece no solo como un fenómeno deportivo, sino también como un indicador de las transformaciones que atraviesan los mercados de consumo y medios en América Latina, de acuerdo con las tendencias identificadas por NIQ.